¿Por qué es imprescindible realizar el II Congreso del Pueblo?
(Documento definitivo, acordado por la Comisión Provisoria el viernes 31 de agosto de 2007, en su reunión habitual en la sede del PIT-CNT)
1) Porque toda propuesta de cambios, de carácter nacional, popular y democrático, debe contar con el propio pueblo. Más aún cuando los Programas nacieron de nosotros mismos, de nuestros congresos y nuestras luchas. La realización del II Congreso del Pueblo es una urgente necesidad del Uruguay hoy.
2) Porque queremos ser protagonistas activos y participantes permanentes en la construcción de los cambios. Esas propuestas de cambios emanaron del 1er Congreso del Pueblo en 1965, y de cientos de congresos, asambleas y encuentros de los más diversos sectores sociales, en los últimos cincuenta años y a lo largo de todo el Uruguay, que realizaron estudiantes, cooperativistas, jubilados, pensionistas, universitarios, docentes, trabajadores independientes, pequeños y medianos productores y comerciantes, religiosos, artistas, amas de casa, desocupados, trabajadores rurales, hombres y mujeres de nuestro pueblo. 3) Porque es imperioso profundizar esta democracia representativa, abriendo un amplio cauce a la participación democrática. Profundizar es ampliar nuestra participación en los diagnósticos y las soluciones, en la planificación, la realización y los controles de las políticas que se lleven adelante, habilitando ámbitos descentralizados en todo el país con el pueblo organizado, ejerciendo el derecho a decidir. Hablamos del ejercicio del poder, de consultar, discutir, planificar y decidir entre todos, las políticas que hagan posible la pública felicidad, donde, imperativamente “los más infelices sean los más privilegiados”.
4) Porque nos sentimos parte de las luchas de nuestro pueblo. Desde la gesta Artiguista por la Independencia y la Patria Grande, hasta las luchas obreras, estudiantiles y del pueblo todo contra la dictadura. Porque podemos emprender la construcción de un Uruguay verdaderamente justo y solidario; sin pobreza ni emigración, sin desocupación, sin jubilaciones sumergidas ni estancamiento rural ni extranjerización de la tierra ni mal uso de tierras riquísimas con monocultivos que arruinan el agro, sin incertidumbre sobre el futuro ni inseguridad ni corrupción ni burocracia inoperante, sin deserción estudiantil ni analfabetismo, sin ignorancia ni violencia de tipo alguno ni individualismo.
5) Porque queremos y debemos incidir y decidir positivamente en la construcción de un nuevo Uruguay. Podemos edificar un sistema nacional de salud para todos, un sistema nacional de educación para todos. Podemos extender la construcción de viviendas dignas y accesibles desde nuestras propias manos para beneficio del pueblo. Podemos participar en la planificación de políticas de empleo, en la planificación de políticas de desarrollo productivo que no cifren sus únicas esperanzas en el arribo de capitales extranjeros, sino que reposen en la confianza en nuestras fuerzas de trabajo, en nuestras capacidades intelectuales múltiples, en nuestra Universidad al servicio de nosotros y nosotras, dando lo mejor de sí para la investigación y sus propuestas y que las hagamos nuestras en beneficio de los más sumergidos.
6) Porque tenemos la oportunidad de decidir nuestro propio destino como nación. Porque hemos llegado a lugares de incidencia nacional y departamental anhelados por nuestros padres y abuelos. Porque sabemos que solamente es posible mantener y profundizar los cambios del Uruguay y de cada departamento, si el gobierno nacional y los gobiernos comunales, se ejercen con la presencia permanente y protagónica de nosotros y nosotras, el pueblo organizado, participando en los mismos órganos de decisión, practicando la consulta amplia y permanente, con absoluta transparencia, democratizando el conocimiento y la información.
7) Porque Uruguay somos todos nosotros, los que trabajamos para él, los que construimos para él, los que multiplicamos sus riquezas para que permanezcan en Uruguay y lo hagamos más próspero, en beneficio de todos. El Estado debería ser de todos nosotros, transformándolo en una herramienta eficaz, austera y transparente, con nuestra participación más activa. Ningún gobierno popular podrá gobernar, hacer los cambios y profundizarlos, sin nosotros y nosotras. A lo sumo podrá administrar el difícil equilibrio de un Uruguay empobrecido sobre cuerdas flojas que pueden hacernos derrumbar en el fracaso, las crisis y la desazón. Sólo con todos nosotros lograremos los cambios que edifiquen el nuevo Uruguay, el país sobre nuevos cimientos de igualdad, preponderancia del bien público, extensión de la educación en todos sus niveles hacia todo el país, la ciencia, la tecnología, los capitales y el trabajo al servicio del país productivo, cuyo beneficio quede en Uruguay y en todos nosotros.
8) Porque queremos terminar en forma inmediata con la pobreza con rostro de niño o de niña, de joven o de mujer o de anciano. Porque nuestros hijos deben ser la prioridad nacional número uno y sus vidas deben estar rodeadas de bienestar, salud y educación, alimentación y futuro, aquí y ahora. Para que, realmente, cuando hablemos de cambios, se vean reflejados en mejoras sustanciales de sus vidas que serán la garantía de nuestra conducta ética y de la veracidad y contundencia, coherencia y justicia de nuestras políticas. Si nuestros hijos y nuestras hijas, en el futuro inmediato, viven peor que nosotros, algo habremos hecho mal y toda otra consideración quedará relegada a la categoría de palabrería barata.
9) Porque queremos dar nuestra opinión y que se nos oiga acerca del presupuesto nacional, sus destinos más urgentes y sus inversiones más beneficiosas, sustentables y duraderas para el país. Todas las tensiones que se desatan a la hora de definir recursos para tal o cual sector, sólo irán hacia un destino popular y beneficiarán a las grandes mayorías, si nosotros, esas grandes mayorías, nos movilizamos e incidimos en la dirección que deben ir los dineros del país que son nuestros dineros. Esa movilización quiere decir hoy, entre otras cosas, realizar el II Congreso del Pueblo.
10) Porque queremos profundizar, mejorar y afirmar todo lo que ya hemos logrado en materia de consejos de salarios, de políticas sociales, de derechos humanos, de política internacional, de crecimiento organizativo de nuestro pueblo. Nuestra mejor contribución con esos logros es consolidarlos participando, opinando, aprendiendo y rectificando los errores, sin perder de vista los cambios de fondo que son la única garantía de durabilidad de las metas conseguidas. De lo contrario, serán conquistas circunstanciales, expuestas a retroceder si no avanzamos significativamente en el nuevo país que ponga su acento principal en cada ser humano que lo habita y en los que aún están por venir.
11) Porque nos sentimos profundamente latinoamericanos. Sólo la firme voluntad política de trabajar para la integración regional y continental en materia económico-financiera, comercial, crediticia, informativa, artístico-cultural, educativa, sanitaria, diplomática, con marcado signo popular, nos hará realmente libres, independientes de los intereses egoístas, acumuladores y especulativos de las grandes empresas planetarias imperiales y nos abrirá las puertas para edificar nuestra más bella condición de latinoamericanos, con todas las variedades culturales y étnicas que conforman, precisamente, el caleidoscopio de nuestra América toda.
12) Porque en este II Congreso se vuelve imprescindible invitar a nuestros amigos de los países más cercanos y a todo aquel que quiera venir a nuestra tierra para oír nuestras deliberaciones, para dar sus aportes, para enseñarnos y aprender en un fructífero intercambio de experiencias que deje bien en claro que nosotros y nosotras somos el pueblo uruguayo, pero también somos el pueblo de Latinoamérica. En 1819 Artigas escribió a Bolívar “Unidos íntimamente por vínculos de naturaleza y de intereses recíprocos, luchamos contra tiranos que intentan profanar nuestros más sagrados derechos”. Unidos nos debe encontrar este momento del continente.
13) Porque también serán bienvenidos los hermanos y hermanas de otras partes del mundo que deseen ser testigos de este emprendimiento cuyo antecedente se remonta al año 1965 y que hoy, cuarenta y dos años después, continuamos a la luz del reclamo impostergable de la historia: Los cambios los haremos desde el pueblo organizado o no se hacen. Los haremos en el marco del más profundo internacionalismo que nos ha enseñado que también nuestra patria es el mundo y nuestro pueblo es la humanidad.
14) Porque dos mundos están enfrentados hoy: el de la concentración de la riqueza planetaria cada vez en menos manos, condenando al hambre y a las enfermedades a millones de seres humanos en África, en Asia, en nuestra América; el de las guerras por el petróleo o el agua o la tierra, provocando las peores condiciones climáticas y ambientales jamás vistas; el de la frivolidad y el analfabetismo, el del individualismo y la mentira por un lado; contra el mundo de la democracia en serio, con los pueblos organizados en la práctica democrática permanente, el del bienestar para las inmensas mayorías, el mundo que busca vivir en armonía con la naturaleza, el mundo que anhela que cada ser humano tenga todo lo que necesita para una vida digna y cada uno de nosotros y nosotras le brindemos a la sociedad todo lo que nuestra capacidad nos permita.
15) Porque nos quieren hacer creer que las cosas son así y no pueden ser de otra manera, que no podemos ir más allá de lo que ya está establecido, que esta es la única democracia y que el mundo no puede ser mejor de lo que es y que hay que tener paciencia y esperar a que el futuro llegue y algún día…NO. Al futuro lo queremos construir hoy. Las cosas pueden cambiar. Otro mundo es posible. Tenemos la capacidad para planificar y construir las políticas económicas, sociales, educativas y culturales que lo conviertan en realidad.
Por todo lo que hemos enunciado, por estas razones planteadas, es que creemos que es de primer orden realizar, no más allá del primer semestre del año 2008, el II Congreso del Pueblo.
Pensamos en un Congreso precedido por muchos encuentros locales, departamentales y regionales.
Pensamos en un Congreso profundamente democrático y participativo que no caiga en una larga lista de reivindicaciones ni en generalidades programáticas estratégicas ni en meros calendarios de actividades, sino en un Congreso que resuma las líneas políticas concretas a nivel nacional que se deben plantear hoy y logre sintetizarlas en las palabras más sentidas por todos nosotros.
Pensamos que a lo largo y a lo ancho del país, el pueblo todo, a través de sus más diversas organizaciones y manifestaciones, deberá lanzar la “admirable alarma” del II Congreso del Pueblo.
Compatriotas, todos y todas, “la causa de los pueblos no admite la menor demora”. Avanzaremos con la humildad, la sinceridad, la honradez, la austeridad, el espíritu colectivo, el bien público, la participación, el respeto, la amplitud, la diversidad, la democracia y la construcción de propuestas políticas precisas y argumentadas.
Una niña de 9 años nos preguntó una vez: “Si nosotros somos el futuro, ¿qué vas a hacer mientras tanto?” Nosotros, desde la Comisión Preparatoria deberemos responder: Pues, mientras tanto, aquí y ahora, lucharemos y realizaremos el II Congreso del Pueblo.
¡UN PUEBLO, UN CONGRESO… TODA LA ESPERANZA!
Montevideo, Jueves 13 DE SETIEMBRE del año 2007
TEATRO EL GALPON.
Comisión Nacional Preparatoria del II Congreso del Pueblo
